Aspectos geopolíticos de los minerales estratégicos

Los minerales, al igual que el agua, el petróleo o el gas, son recursos estratégicos muy preciados, origen de muchos conflictos y también de grandes desigualdades. La dependencia del exterior de ciertas materias primas y de las cadenas de suministro es una preocupación creciente de las principales potencias debido al aumento de la demanda de determinados minerales como consecuencia del auge de las energías renovables y de los avances tecnológicos. La excesiva concentración en determinados países, como China, añadirá complejidad al mercado, ya que podría ser utilizada como herramienta geopolítica con graves implicaciones desde el punto de vista de la seguridad internacional. Además, la explotación de ciertos minerales también está ligada a la financiación de grupos terroristas, lo que constituye un problema creciente, por ejemplo, en la zona del Sahel, con consecuencias sobre la estabilidad, el empobrecimiento de los países de la zona y las inversiones extranjeras.

En el contexto mundial actual, caracterizado por el avance hacia la descarbonización de la economía y la llamada «cuarta revolución industrial», el acceso a determinados materiales críticos se ha transformado en una competición que no hace sino reflejar los intereses geopolíticos de las grandes potencias. La pandemia de la COVID-19, además, ha puesto de manifiesto las vulnerabilidades del suministro de materias primas consideradas clave para la

seguridad nacional y la competitividad económica. Estas materias críticas son imprescindibles para el desarrollo de las energías renovables y la movilidad eléctrica. Por ejemplo, ele-

mentos pertenecientes al grupo de las tierras raras, como el neodimio, disprosio y raseodimio, están implicados en la fabricación

de imanes permanentes que se utilizan en turbinas eólicas de alto rendimiento. El galio, el germanio e indio son componentes importantes para la energía solar fotovoltaica (PV), mientras que el cobalto y el litio son necesarios para la fabricación de baterías utilizadas en los vehículos eléctricos. 

La implantación de la inteligencia artificial, la expansión del 5G y el avance de las aplicaciones tecnológicas van a suponer toda una revolución en un futuro cercano y un aumento de la demanda de determinados minerales. 

La tecnología 5G permitirá el establecimiento de redes y el tránsito de enormes volúmenes de datos requeridos en el nuevo modelo de conectividad que afectará tanto al comercio de bienes y servicios como a la educación, al transporte o el ocio. Pero esta revolución 5G no será posible sin la utilización de ciertos elementos, como por ejemplo el Cesio.

En 2017, en el informe del Banco Mundial The Growing Role of Minerals and Metals for a Low Carbon Future se estimaba que la demanda de algunos minerales necesarios para desarrollar la energía solar fotovoltaica podría aumentar en un 300% hasta 2050, si la comunidad internacional se mantiene en el camino correcto para cumplir con sus 2 °C. 

De manera similar, se espera que la demanda de minerales como cobalto, litio y tierras raras crezca a un ritmo sin precedentes, debido a su papel estratégico en la producción de turbinas eólicas, vehículos eléctricos y almacenamiento de energía.

Fuente:

María del Mar Hidalgo García

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